http://www.elpais.com/articulo/espana/falta/autoridad/germen/botellon/elpepuesp/20090910elpepunac_8/Tes
Bien, parece que esta vez el defensor del pueblo ha reaccionado con sentido común. Por supuesto que la culpa es de los chavales, y se les debe castigar (castigar de verdad, no prohibirles ir de fiesta, porque ¿quién los va a controlar?), pero si han llegado ahí es por la enorme permisividad de padres y sociedad en general.
Si nunca has puesto límites a un chaval, él/ella no se los pondrá. Creerá que puede hacer lo que le dé la gana, y que no hay consecuencias. A fin de cuentas, el mundo se ha hecho para ellos y gira a su alrededor, ¿o no? Críos de 12 ó 13 años salen todos los fines de semana, vuelven de madrugada borrachos, y no pasa nada. Los papis/mamis son taaaaaaaaaaaaaaaan comprensivos, no vaya a ser que el nene se traumatice si se le echa algo en cara.
Lo triste es que las reflexiones sobre estos temas sólo se hacen en momentos determinados, cuando ha pasado algo "gordo". Pero, luego, todo sigue igual. Nada cambiará mientras los padres consientan todo a los hijos, mientras su palabra (de los chavales) sea ley y "la pura verdad"; por supuesto, si alguien les lleva la contraria (habitualmente un profesor que intenta que se cumpla una norma) es porque es un borde que les tiene manía. Como ejemplo, véase el programa "De buena ley", emitido hoy mismo en tele5. Una mamá pretendía que se inhabilitara a una profesora, y que la profesora le pagase una indemnización, porque la docente había osado llevar a dirección a una jovencita que, tras copiar en un examen y ser reprendida por ello, se rió en la cara de la profesora y se dedicó a mandar mensajes de móvil en clase. A la madre eso no le pareció mal, pero que se castigara a su nenita, sí.
Tenemos los jóvenes que nos merecemos.
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